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El movimiento Fashion Revolution es la nueva tendencia ¿aún no sabes de qué se trata? Una gran iniciativa a nivel global que está cambiando el concepto de la moda convirtiéndose en toda una filosofía de vida. Pero, ¿qué es esto de la moda sostenible y por qué hemos de cambiar nuestro modo de vida para apostar por un consumo más responsable? ¿Por qué cuidar el medio ambiente es lo mejor para tu bebé? Enamórate de la moda sostenible, la ecología y el slow life y deja a tus hijos un mundo mejor.

¿Por qué es importante la moda ecológica?

De toda una industria altamente tóxica, la textil convencional, y de un modo de vida, el hiperconsumismo, que está perjudicándonos a todos los niveles: a nivel humano y social, a nivel medioambiental, a nivel de salud y también a nivel ético o moral. Debemos ponerle freno

A nivel humano y social con accidentes como el de Bangladesh, punto de partida donde empieza la “fashion revolution” y otros menos sonados, o simplemente con fábricas en las que trabajan cada día personas, sí personas como tu y como yo, pero en condiciones lamentables y sin ningún sistema de pensiones o seguridad laboral.

A nivel medioambiental, ya que la industria textil convencional es responsable de gran parte de la contaminación a nivel mundial. La explicación es muy sencilla: necesita altos consumos de agua, energía y reactivos químicos y genera una gran cantidad de residuos que se vierten directamente a los ríos.

Queremos un algodón blanco que en realidad no existe y tintes de colores que no destiñan y resistan a cualquier lavado pero estas «cualidades» son precisamente las que impiden su biodegradación en el medio ambiente. Según las últimas investigaciones, hasta un 70% de los ríos, lagos y embalses de China están ya contaminados.

A nivel de salud, ya que esos tintes y colorantes sintéticos tóxicos vertidos a ríos y mares pueden ser disruptores hormonales, afectar al sistema reproductor, e incluso ser carcinogénicos, como nos cuentan biólogas de renombre o catedrático de radiología.

Antes leíste bien, el algodón no es blanco. Ese que siempre hemos visto como icono de lo natural, es una de las materias primas que más procesos sufre para lograrlo. Para blanquearlo o teñirlo se utilizan una gran cantidad de compuestos altamente contaminantes y de comprobado daño para la piel de las personas.

Si pensamos en los bebés el uso de prendas de algodón orgánico resulta casi imprescindible. Los recién nacidos son los seres más vulnerables a estas toxicidades y químicos y su delicada piel requiere un cuidado extra que solo este tipo de tejidos sostenibles pueden ofrecer.

Por desgracia el número de niños que nacen con alergias, eczemas y dermatitis atópicas crece cada año de forma directamente proporcional a la contaminación del planeta y este dato no es casual. Vivimos, respiramos, nos comunicamos y alimentamos de forma cada vez más artificial y esto implica asimilar un mayor número de sustancias tóxicas y metales pesados. Convivimos con ello pero las consecuencias para nuestra salud son cada vez más patentes y los más pequeños son los primeros en manifestarlo.

Por último a nivel ético o moral. Nunca he sido una gran ecologista y eso de reciclar me sigue costando, al menos tal y como está planteado actualmente a nivel local. Pero lo que sí me resulta cada vez más importante, en un plano puramente personal y casi egoísta, es huir del modo de vida rápido y deshumanizado que solo busca un crecimiento económico a costa de lo que sea.

La evolución de la industria textil y actitudes como el «fashion victim» son un reflejo de toda esta pérdida de valores que se están imponiendo. Prefiero no estar a la moda pero ir más despacio, ser honesta y transparente aunque no siempre sea la mejor estrategia, buscar la calidad y no la cantidad, tratar de vivir con lo mínimo necesario, valorar y exigir esfuerzo y un trabajo bien hecho, y seguir muy de cerca, aunque de un modo algo personal, eso que ahora llaman Slowlife.

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